La narración como
estrategia para la reconstrucción histórica.
Desde siempre he considerado que el mundo de la narración es
por si mismo emocionante.
Cuando el narrador hace uso de todos los recursos que la narración permite, puede
de manera especial transportar a sus
escuchas al tiempo y espacio en el que transcurre su historia.
Si además de ello agregamos que a la edad de los niños en la
escuela una de sus características principales es su capacidad imaginativa, entonces,
sin temor a fallar, podremos hacer uso
de esta estrategia como el medio de viajar por el mundo de la historia.
Cabe reiterar que para lograrlo, el maestro deberá
convertirse en un excelente narrador y no en un mero traductor o repetidor de
una historia sin emoción ni sentido.
¿Qué es más emocionante, escuchar una narración de labios de
nuestros abuelos o leerla de un libro que no me demuestra ningún tipo de
sentimiento o emoción?
Para mi la respuesta es obvia, porque sin querer restarle
importancia a la lectura de un libro, seguramente el escuchar una narración
acompañada de sentimiento, emoción, expresión corporal y gusto por contarla,
será mucho mas significativo y fácil de recordar.
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